Cae un poco de nieve y nos quedamos incomunicados

Lo de antes de ayer fue una cosa rara. Rara no porque nevara, que es raro, pero admitámoslo, en Madrid nunca ha sido demasiado frecuente la nive, salvo un par de veces por año.


Pero lo realmente raro es que los mandatarios de un país no sepan organizar una respuesta a una pequeña nevada como las que ocurren casi cada día en Huesca o en los Pirineos. A mí particularmente me gustó la experiencia de ir con el coche derrapando para hacer 300 metros. Y de ver como los otros coches se atravesaban en medio de la calle al subir o bajar la pendiente. Pero a la gente que se pasó 9 horas en la M-50 sin poder dejar su coche, a esos si que les tuvo que hacer especial gracia.



Y cualquiera se preguntará ¿como los mandatarios no pudieron organizar un sistema preventivo de cara a evitar la nieve? Eso es lo que nos preguntamos todos. Porque no fue tanta nieve, nada que un poco de sal en las calles y en la carretera no quitara. Pero la sal no se echa sola, claro. Es lo que tiene. Debe ser alguien quien la reparta. Y para que alguien la reparta, alguien se lo tiene que decir. Y eso fue lo que falló. Nadie dijo «hay que echar sal».

La ministra de fomento, Magdalena Álvarez, una vez más ha dejado patente que nunca se ha enfrentado a nada complicado, y que hasta ahora, ha aprendido que si ocurre algo fuera de lo normal lo mejor es reírse y escurrir el bulto, bien echándole la culpa a otro, o bien diciendo que ha sido un poco culpa de todos (o «no hay que buscar culpables»).

Pues yo creo que si, hay que buscar culpables, porque hoy en día que un país se quede paralizado y que 4 copos tengan el mismo impacto que una huelga general no es de recibo. No somos un país tercermundista, tenemos un sistema de Protección Civil y servicios de emergencias y de prevención. Claro, que no vale con tenerlos, hay que usarlos y saber cuando hay que usarlos. En la misma tónica, Alemania o Polonia debería estar incomunicado siempre. Pero ello saben como reaccionar cuando pasan cosas así porque sencillamente es una situación que les pasa continuamente.

Siguiendo con la cadena de responsabilidades, Fomento negó que Protección Civil (dependiente del ministerio de Fomento) estuviera avisado del temporal, y culpa a los servicios meterológicos de no informar. Los servicios meterológicos hasta ese momento habían guardado un discreto silencio para no decir lo que todos sabían. Pero ante una acusación directa, no les quedó más que decir la verdad. Protección Civil estaba avisada, pero no hicieron caso, porque pensaban que sería cosa de poco. Y es que ese es el gran problema de nuestro país. Siempre pensamos que las cosas se arreglarán solas, o mejor aún, que las arreglará otro. Pues así fue. Protección Civil no hizo absolutamente nada hasta que ya era obvio que la ciudad estaba hecha polvo (polvo de nieve). El servicio meteorológico no avisó correctamente de las magnitudes del problema en un inicio (24 horas ante) pero sí fue actualizando su previsión, con lo que 12 horas antes ya se sabía que la cosa era mucho peor de lo que se imaginaba. Aún así no se hizo nada. Protección civil empezó a mover el culo cuando les tiraron de las orejas por no haberse puesto en funcionamiento por la noche. Y no es la primera vez que hay discusiones sobre quien puede mandar a quien ponerse en funcionamiento. «Tú no me mandas a mí», «a mí solo me manda Fomento», «pues si no vas Aguirre te va a hacer no se qué», «pues a mi tu Aguirre no me da miedo». Y pasa lo de siempre.


Y es que los sistemas de emergencia y de defensa del país ya han quedado en entredicho numerosas veces, ya que no están preparados para actuar ante situaciones no ya extraordinarias, sino ligeramente distintas. No quiero ni pensar lo que ocurriría si hubiera algún desastre natural de grandes proporciones. Bueno si. Nada.


Referencias:
http://www.abc.es/20090109/nacional-nacional/tiempo-200901090216.html
http://www.elpais.com/articulo/espana/nieve/pone/jaque/todo/centro/Espana/elppgl/20090110elpepinac_1/Tes