Shutter Island, en Cines Ideal

Gracias a RNE y el Séptimo Vicio (y a Carlos que está siempre al tanto, como no), fuimos Carmen, Maribel, Mabel y yo. a ver esta película del sr. DiCaprio.

En esta película me pasó lo que me pasa en otras tantas. Casi al principio de la película le dije a Mabel cual era el secreto de la película (uno de ellos, porque tiene unos cuantos). Y dos horas más tarde pude comprobar que había acertado. Por lo demás es una película muy entretenida, con mucho suspense y con una banda sonora que nos sumerge en el aroma de intriga de la historia.















Invictus, en cine Ideal

Gracias a Carlos por avisarme, pudimos ir a ver Invictus en la premiere. Esta vez fue en el cine Ideal, y por supuesto, en v.o. Fuimos Maribel, Carmen, Mabel y yo. Morgan Freeman al final no vino a vernos, porque se quedó en la Gran Vía, pero en su lugar tuvimos a Javier Tolentino y creo que también al señor Paniagua, del cual Carlos es su más ferviente admirador.





Por cierto, que en los cines Ideal se duerme de maravilla.

Avatar en 3D, en cine Ideal

De nuevo hemos tenido la suerte de ganar un concurso. Ultimamente he estado bastante ocupado en varios asuntos importantes, y ni me he preocupado de ver cuales iban a ser lo estrenos navideños. De forma que he venido al cine a ver una película sobre unos extraños seres mezcla pitufos azules con Mística. La película empezó a las 16.30 puntualmente. Yo estaba bastante cansado de preparar el viaje a Rábano, de currar, y que la noche anterior había sido muy larga. Así que en los primeros minutos, donde se introduce a la historia de Sigourney Weaver que si pollos que si pavos, me dormí.

Me desperté 10 minutos después, y la cosa se puso muy interesante. Empezaron a aparecer unos extraños seres gigantes que eran los Na’vi. Al principio yo no tenía muy claro que los muñecos que fabricaban en la base fueran de la misma especie que los Na’vi y llegué a pensar que había 2 realidades que se sucedían simultáneamente en dos mundos distintos (es lo bueno de ir a ver las películas sin saber absolutamente nada de ellas, y es que te puedes montar tantas películas propias como quieras). Luego ya me fui percatando de la historia y cada vez me fue atrapando más y más, hasta empezar a pensar que no había visto nada igual en mucho tiempo y que era la mejor película que había visto en los últimos 10 años. Ese pensamiento se mantuvo hasta el final de la película, pues es realmente cine fantástico, y sobre todo, espectacular. Y es que cuando uno va al cine, va a ver algo diferente de lo que puede ver cada día. Uno paga por salir de la rutina. Para ver lo de siempre, para eso se queda en casa. Muchos detractores de Cameron dicen que hace cine previsible para conformar al público. Pues que siga haciéndolo muchos años, porque se le da realmente bien. Eso del cine de arte y ensayo está muy bien, pero a mí que me pongan películas de estas, donde haya un principio, un desarrollo y un final, y donde haya historias que interesen. Precisamente no me gusta el cine español moderno (con contadísimas excepciones) PORQUE NUNCA TIENEN NADA QUE CONTAR. Son historias mundanas, de un tipo que va a comprar al súper y no hay leche, o de una persona que va por la calle y se tropieza. Se coge ese guion que no va a ningún lado y se desarrolla hasta hastiar al que lo está viendo. Por eso el cine español que veo tiene de mínimo 20 o 25 años, que era cuando el cine no tenía subvenciones absurdas, y cuando las películas que sobrevivían en cartel eran las que eran buenas.

Volviendo a Avatar, decir que si alguno no la habéis visto, os la recomiendo. Aunque dudo que haya alguien que deje de verla.


2012, en Kinepolis


Después de mucho tiempo sin ir al cine (las últimas entradas que conseguimos fueron para Gran Torino y no pudimos ir) teníamos bastantes ganas de ver una película bien, que fuera espectacular y que valiera la pena pagar por verla. Elegimos 2012 y nos fuimos a Kinepolis. Las pocas veces que vamos al cine pagando generalmente vamos a Kinepolis y alguna vez, a Cinecite. En esta ocasión, llegamos y estaba el cine abarrotado, todo el mundo queriendo ver 2012. De hecho, habían situado una maqueta de Madrid en la parte inferior del cine para mostrar como podría ser la inundación de Madrid en caso de venir una catástrofe similar a la de la película.

Finalmente nos decidimos por la versión digital. Aunque generalmente no le damos mucha importancia a esto, hay películas en las que puede valer la pena. Y este era uno de esos casos. La última que vimos de este estilo fue «El día de mañana» que nos gustó también mucho, aunque no tanto como esta.

La película sigue el estilo del cine catastrofista de Hollywood. Empieza bastante fuerte desde el principio. En este tipo de películas, es habitual que haya una pequeña introducción al contexto de unos 15-20 minutos (la mayoría de las veces, totalmente prescindible). John Cusack lleva el protagonismo a lo largo de toda la película, con personajes secundarios a los que se va encontrando que tienen su propia historia. Poco a poco va componiendo un rompecabezas, como si de un videojuego de aventura gráfica se tratara.

Los efectos especiales están a la altura de lo esperado en una película de estas características. Sin embargo, en más de una ocasión la película parece más videojuego que película. A lo largo de las persecuciones, multitud de elementos aparecen cayendo del cielo y nunca alcanzarán al vehículo del protagonista. Incluso cuando se abre la tierra, da la impresión de que la grieta va buscando el coche, y lo mismo cuando se desmorona el suelo.

La duración de la película es la adecuada para este tipo de cine. A pesar de ser casi 2 horas y media, no se hace nada larga. De hecho resultaría absurdo intentar contar esta historia en menos tiempo.

Después de salir del cine queda un agradable sabor de boca. Tiene final feliz para unos, no tan feliz para otros, y dejando bien alto el pabellón del cine apocalíptico.