Por qué mi próximo móvil no será un iPhone

Desde el 2010 vengo funcionando con iPhones. Primero compré un iPhone 3GS de segunda mano. A este le sucedió un 4S de 64 Gigas también de segunda mano. Mi chica tiene un 5S que tampoco va mal. Sin embargo, si busco las diferencias entre mi 4S y su 5S la realidad es que hay pocas, por no decir ninguna. La única diferencia apreciable es que tiene una línea más de iconos, pero nada más. Y los nuevos teléfonos que han ido saliendo de la franquicia iPhone tampoco tienen muchas más novedades. Así que me quedaré con mi 4S y cuando se muera o se quede demasiado obsoleto, si nada cambia sustancialmente, me pasaré a los Android. Ya he tenido un Android por motivos de trabajo, un Samsung Galaxy Ace II. Lo he llegado a odiar, pero no por se Android sino porque estoy acostumbrado a la rapidez de respuesta del iPhone, y los teléfonos de gama baja-media se me quedan muy cortos para el trote que yo les doy.

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