Archivo de la categoría: trabajos propios

Cómo cambiar el orden de tus apellidos (guía/tutorial/howto)

apellidos2

Cuando naces, tus padres comienzan tomando una serie de decisiones que si bien en muchos casos tienen poco impacto en tu futuro, otras lo decidirán o al menos, lo alterarán. Tus padres eligen tu nombre, tus apellidos, tu religión, tu educación, tu posición económica inicial, tu estrato social, … A lo largo de tu vida es posible que puedas moverte desde esta casilla inicial en la que empiezas la partida hacia otra que encaje mejor contigo. Aquí vamos a ver cómo funciona la de los apellidos.

El nombre y el apellido es algo bastante importante. En primer lugar, tienen que gustarte porque te acompañarán el resto de tu vida. Después de 38 años llamándome Alejandro, no me he cansado de él y aunque hay otros nombres que me gustan, creo que mis padres hicieron una buena elección en su día. En segundo lugar, y relativo a los apellidos, algo tan tonto como la letra con la que comienza tu apellido te condicionará siempre. En los primeros años, el tener un apellido que empiece por V significará que serás de los últimos de la lista, para lo bueno y para lo malo. En clase serás el último en entregar los deberes o en salir a la pizarra,  y el día que se reparta algo, serás de los últimos en recibirlo (si no hay muchas unidades, … ¡gracias por participar!). Si uno de tus apellidos es pintoresco o poco común, seguramente todo el mundo te llamará por él en lugar de usar tu nombre. Empieza en el colegio, luego en la universidad, y después en los trabajos. En mi caso, Alejandros hay unos cuantos ya que se ve que una vez que me lo pusieron muchos otros padres también gustaron del nombre. Pero en cambio, Valdezates somos muy pocos en España y en todo el mundo.

Sigue leyendo

Share

Resúmenes para Curso de Linux 2014 de la EJB

Actualmente estoy realizando este curso de "Introducción a Linux" online en la Escuela Julián Besteiro (listado completo de cursos).

Como complemento al material del curso estoy haciendo resúmenes de algunos temas para que sean más fáciles de entender en forma de cuadernos.

Estos son los cuadernos que hay ahora mismo disponibles. Poco a poco iré ampliándolos.

Share

Windows 8 y el consumo 100% de disco

¿Tu Windows 8 va a pedales? ¿al invocar el administrador de tareas te muestra que la máquina se come el 100% de disco?

No te preocupes, por lo que parece eso le pasa a todo el mundo que ha osado meter un Windows 8 en su vida. El mejor consejo que te puedo dar es que NO USES WINDOWS 8 NI 8.1. Si sólo conoces Windows, usa Windows 7. Si conoces otros sistemas operativos, de seguro que no estás usando Windows 8 voluntariamente y se trata de algún imperativo de trabajo que no puedes evitar.

El caso es que tienes el problema de que Windows 8 va muy muy lento y cuando pulsas ctrl+mays+esc tampoco sale el gestor de procesos. Y al final tienes que dar botonazo y reiniciar.

¿Cómo lo arreglé yo?

Es fácil. La historia parece que tiene que ver con el "maravilloso" control de memoria virtual de Windows (nunca fue su fuerte …). Si dejas que la controle Windows, tu sistema operativo sacará la rata que lleva dentro e intentará economizarla tanto que al final te quedarás sin poder mover ni el ratón. Así que la solución es sencilla: Estabilizar la memoria virtual.

  1. Windows+Pausa  nos lleva a Sistema
  2. Configuración avanzada
  3. Rendimiento
  4. Configuración
  5. Opciones Avanzadas
  6. Memoria Virtual
  7. Colocamos de mínimo la memoria RAM que tenemos instalada (en mi caso 4 GB) y de máxima el doble de lo que tenemos instalada (en mi caso 8 GB).

Y con ello nuestro asqueroso Windows 8 ya no se arrastrará como una tortuga reumática. Esta no es la única solución, ya que este síntoma se presenta en muchas problemáticas y puede que esta no sea la tuya.

Bon profit!

Share

Cómo bloquear la prensa de AEDE en Chrome, Firefox y otros navegadores (boicot AEDE)

censuraComo todos sabéis, en España vamos camino de ser un país cada vez con más y más represión. La última payasada del gobierno (última por ahora, pero habrá más), consiste en poner un canon (canon, ¿les suena la palabra? ¿SGAE?) a los agregadores de noticias, argumentando chapuceramente que sus protegidos, léase damnificados, delfines o como uno prefiera, "pierden" dinero por culpa de los agregadores de noticias, refiriéndose claramente a Google News de manera poco eufemística para cualquiera que no sea de cortas entendederas. Por el camino, eso sí, también se llevarán a medios como Menéame como pequeño efecto colateral sin importancia. Sea como fuere, ya hay un organismo-agrupación que de forma muy loable se ha prestado voluntario para la nada desdeñable tarea de cobrar dicho canon y si eso, ya lo repartirán a quien ellos consideren menester. Obviamente ni tu blog ni el mío estarán dentro de ese grupo que recibirá el reparto del canon, pero sí que Google o Meneame pagarán por tus contenidos y los míos aunque nosotros no lleguemos a ver un euro.

Para evitar entrar en dichos medios, y dado que desde el agregador de noticias generalmente no se presta gran atención a la fuente hasta que uno está dentro, hay algunas maneras bastante eficaces de filtrar a aquellas empresas que integran el colectivo de AEDE y que se quieren lucrar del trabajo de Google o Menéame. Yo te voy a mostrar como bloquearlos desde Firefox y desde Chrome pero para practicamente todos los navegadores hay una extensión que permite filtrar urls (generalmente son herramientas de gestión eficaz del tiempo llamadas "time waster control apps"). 

Sigue leyendo

Share

Mi año como semi-funcionario III (final)

FUNCIONARY LIFE-STYLE


Siguiendo con las cosas divertidas de ser funcionario, los funcionarios tenían ayuda para todo. Ayuda para el transporte (el ministerio te paga el abono), ayuda cultural (también te paga el cine), ayuda para hijos (el ministerio tiene su propia guardería, además de intentar conciliar la vida laboral con la familiar), ayuda para estudios, … También el ministerio ofrece periódicamente cursos a sus empleados. En mi caso, todos los que se ofertaron relacionados con la informática eran sumamente bajos, así que preferí optar por seminarios relacionados con la gestión de personas y seguridad. Al final acabé recibiendo un curso de Photoshop que consistía en un guíaburros (o wizard). Mientras yo tenía continuamente la sensación de estar perdiendo el tiempo, mis compañeros funcionarios se quejaban de que el nivel del curso era demasiado alto. Mis suspiros eran cada vez más altos y explícitos. No podía ser que estuviera viendo aquello en tiempo real. Otros compañeros cogieron cursos de ofimática tales como Word o Excel. Sí, trabajando en un departamento de sistemas.

Volviendo de nuevo al sistema de fichaje, en el ministerio era muy sencillo ficharle a un compañero que no estuviera, ya que sólo tenía que dejarte su tarjeta. De esta forma el compañero no tenía ni que aparecer, durante varios días si era necesario. El sistema de fichaje era mejorable en todos los aspectos. Por un lado, para que la gente no se olvidara de fichar la cosa era tan sencilla como poner torniquetes en la entrada, similar a los que hay en las oficinas del Corte Inglés. Ello ayudaría a que nadie se olvidara nunca de fichar, ni al entrar ni al salir, y por otro lado ayudaría a saber quien se escaquea durante su jornada de trabajo. Según cuentan, en cierto momento se pusieron, pero no duraron ni 3 meses ya que los funcionarios sí protestaron (esta vez muy activamente) ante las medidas de acoso y vigilancia los que se les sometía y decidieron dejar de trabajar hasta que se retiraran. En este caso, la "patronal" se vio "obligada" a ceder y retirar los torniquetes (lo normal en cualquier empresa es que los torniquetes se hubieran quedado, y al que no le gustaran ya sabía lo que tenía que hacer). En otras empresas, hay un sistema mucho más sólido de fichaje: la huella dactilar. Sin embargo, como se suele decir, "en casa del herrero …". El ministerio de Industria tiene uno de los sistemas más inefectivos y débiles de fichaje que existen, y que permiten facilmente ser trampeados. Prueba de ello es que en varias ocasiones tuve ocasión de ver funcionarias con tacos de 20-30 tarjetas fichando por sus compañeros, especialmente en verano. Esto ni siquiera era un secreto a voces. Era lo habitual, así que todo el sistema de seguridad parecía una especie de comparsa donde los responsables se hacían los locos y los funcionarios se movían sin pasar de esos amplios límites, por acuerdo tácito. 

El tema de la cafetería da para un capítulo aparte. La gran cafetería de Industria es como una inmensa sala de reuniones/punto de encuentro. Allí era bastante más fácil encontrar a un funcionario a cualquier hora del día que en su puesto de trabajo, llegando incluso a saturarse en algunos momentos de cada día.

Durante mi estancia en Industria coincidí con el gran día de la huelga de funcionarios (la primera vez que se les recortó un 5% del sueldo). En un primer momento todos dijeron de hacer huelga y parar el ministerio. Entonces el ministerio decidió que sí, que se podía hacer huelga, pero de verdad. Que todo el que faltara el día D se le restarían 100 euros a su nómina, y que para poder hacer un seguimiento de la huelga real, ese día habría que firmar en un libro como cosa especial. Todos los que iban a hacer huelga perdieron el interés viendo que tendrían que hacerla de verdad, cosa a la que no estaban demasiado dispuestos. Como consecuencia, el día de la huelga el ministerio se llenó de gente desconocida, que por lo visto trabajaba allí pero que de normal no venía. Y es que el edificio del ministerio está preparado para acoger a un 50% del funcionariado a diario, siendo un gran problema si todos acuden a trabajar a la vez, como ese día ocurrió. Mesas compartidas por varios trabajadores, la cafetería abarrotada durante todo el día y un caos que impidió trabajar.

Como lo de hacer huelga activa  se vio que era caro para el bolsillo, se decidió hacer parones a las 12 del mediodía durante varios días como muestra de rechazo a la rebaja. La realidad es que no se notó, ni en el trabajo a sacar adelante, ni en ningún otro factor. En definitiva, fue la forma que tanto funcionarios como sindicatos tuvieron para contentarse consigo mismos, como para decir "hice algo pero aún así me quitaron el 5%". En fin, una forma como cualquier otra de perder tiempo.

La procastinidad era el trabajo de cada día. El hecho de tener Internet en cada equipo era la manera de acceder a juegos online más allá del típico Buscaminas (del cual teníamos a un gran campeón en nuestro departamento, ya que llevaba varios años entrenándose a raíz de 4-5 horas diarias). De hecho, nunca llegué a entender como un juego tan simplón podía dar tanto de si. Los funcionarios no tenían prácticamente ninguna página capada así que se podían hacer todas las barbaridades que uno imaginara con Internet. 

Teníamos un caso especialmente sangrante de un sindicalista que cada día enviaba A TODO EL MINISTERIO una carta-post de tonterías que sólo le importaban a él. La cuestión es que al ser funcionario-sindicalista no podíamos decirle que no se podía usar el correo para esas gilipolleces, y que había mucha gente (la inmensa mayoría del ministerio) a quien no le interesaban sus pajas mentales. Y este señor tenía la peculiaridad de que desconocía que los emails tenían asunto y cuerpo, metiendo íntegramente el total del texto en el campo del asunto, por lo que le quedaban unos emails la mar de pintorescos y el filtro anti-spam de los servidores de correo se volvía loco. 

Otra cosa curiosa e interesante es que uno de los complementos que existe en la nómina es el de productividad. Y tú, inocente lector, te preguntarás como se puede valorar la productividad de alguien de acuerdo a todo lo ya comentado aquí. Pues obviamente la respuesta es que no se puede. Así que en vez de valorar la productividad, se valoran otros criterios como la hora de entrada, repartiendo 100-150 euros adicionales de acuerdo a dicho criterio. He visto llorar a funcionarias por no recibir dicho complemento (pese a estar más tiempo ausentes que en el trabajo), porque según ellas no se las valoraba lo suficiente. Aquí es cuando uno llega a tales tintes surrealistas que empieza a dudar de si está acudiendo al rodaje de la secuela de "Amanece que no es poco".

Nuestro departamento tenía unas muy buenas vistas del Paseo de la Castellana, lo que nos permitía enterarnos de todo lo que ocurría en el patio de Industria. Cada 2-3 días tocaba manifestación de algo. Un día los agricultores canarios (nos regalaron un montón de plátanos gratis, ¡gracias!), otro día los mineros, otro día los del sector automovilístico, … incluso un día pudimos ver a un grupo de chusma (no más de 10-15 personas) plañidear sobre algo que no tenían para comer. Eran Lolita y compañía, que habían venido a protestar porque le ¿copiaban? sus discos. Fue el único día que el ministro recibió a los manifestantes, y además en su despacho (eran los tiempos de Miguel Sebastián-PSOE), y también fue la protesta más estúpida y sin-sentido que tuve oportunidad de ver.

Un proyecto que me tocó realizar e implantar durante mi estancia es un plan de ahorro de energía, el cual consistía en que una empresa iba a hacer un seguimiento del tiempo de uso de cada ordenador del ministerio, porque "habían observado que nadie apagaba su ordenador al irse, lo cual era un despilfarro de electricidad". Pues bien, la tónica del ministerio era esa, no apagar nunca el ordenador bajo ningún concepto, ni siquiera la pantalla. De hecho todo el mundo parecía desconocer que Windows tenía un sistema de ahorro de energía. Apagar el ordenador tenía varias desventajas, y es que al día siguiente tardaba mucho en arrancar, y claro, no se podía fichar inmediatamente cuando uno llegaba. Por otro lado, dejar el ordenador encendido, de alguna manera hacía dudar si el funcionario seguía en el ministerio o se había marchado a casa. Así que lo más cómodo era dejarlo puesto. Y ante la falta de responsabilidad de los trabajadores para ahorrar dinero y energía, el señor ministro en un atisbo de querer ser verde y respetuoso con el medio ambiente decidió gastar aún más dinero en contratar a una empresa que hiciera lo que todo el mundo debería haber hecho por iniciativa propia y apagar los ordenadores cuando no los estuvieran utilizando.  Lo que presuntamente era un ahorro a largo plazo, se veía claramente que no iba a tener ningún impacto sobre los hábitos de los trabajadores, pero que sin embargo iba a ser una fiesta muy cara. Lo cual desembocó en un nuevo problema, ya que si se apagaban los ordenadores siguiendo el patrón de uso de los funcionarios (que curiosamente reflejó el auténtico horario que seguían, como ya he comentado antes), se fastidiaba a los externos, que tenían jornadas sensiblemente más largas que los demás. Apagarle a alguien el ordenador por norma a las 18.30 era salvaje, ya que no se estaba respetando su trabajo, y además, que nadie se quedaba por gusto a trabajar. Así que de nuevo otra falta de tacto para con los externos que eran los auténticos salvadores del ministerio día a día.

CONCLUSIONES

Por suerte para todos, no todas las administraciones funcionan así, y si el sistema funciona mínimamente, es porque hay gente que sí hace su trabajo. Sin embargo, el peso de los externos para que esto suceda es demasiado alto. Por otro lado, la situación de los funcionarios está cambiando drásticamente, y el único paso que queda por dar es que sea posible echarlos, cosa que a fecha de hoy aún no es posible. Sin embargo, el estado está incentivando por todas las maneras que ser funcionario deje de ser un atractivo para la ciudadanía, con rebajas de sueldos, penalización de las condiciones de trabajo, horarios, convocatorias con muy pocas plazas, y tasas de reciclado-reposición muy bajas (1/10 o menos).

Mi visión es que todo el mundo debería poder ser funcionario al menos un año en su vida. Se aprende mucho de como funciona el sistema, y aunque por desgracia mi experiencia no fue todo lo aprovechable que debiera, si pude ver el trabajo real que se saca adelante en un ministerio. Por contra, me sirvió para sacar algunos proyectos personales adelante, hacer un Máster, y dedicarme a investigar algunas tecnologías para las que habitualmente no tengo tiempo. No considero el año perdido totalmente, pero laboralmente no me aportó demasiado. Sin embargo, me llenó de ricas experiencias para contar a mis amistades, y ahora puedo decir con conocimiento de causa que Forges no es ningún exagerado. Al contrario: se queda corto.

Os dejo con algunos chistes suyos que reflejan todo lo que hemos comentado.
 

 

 

 

 

(Sí, también tenía un compañero que dormía la siesta así, y era un problema el avance de las pantallas de tubo a las nuevas, porque en los monitores TFT la cabeza no se mantiene)

 

Existen seminarios con nombres tan rimbombantes y paradójicos como este, palabra.

 

 

Respuesta: no la hay

 

 

La siesta es a las 4. Lo sabe todo el mundo.

 

Si alguien se aburre, que lea el convenio del empleado público y que llore.

 

 

 
 
 
 
Share